miércoles, 3 de septiembre de 2008

Mi primer partido con el Mosqueruela

Fui convocado tras un glorioso encuentro de fútbol sala en el que, cómo no, nos jugabamos unos litros de cerveza. Para ser exactos el equipo que perdía pagaba tantos litros como goles se marcaban en el partido. Habida cuenta que fue un abuso pues era uno de esos famosos "los del pueblo" contra "los forasteros" (y César enfadado por que no le dejaban jugar con los del pueblo), ni te digo la cantidad de cervezas que bebimos. Pero volvamos a donde estábamos, que esta es otra historia. A la semana siguiente de jugar dicha pachanguita, se jugaba el partido de ida de las semifinales del Torneo Comarcal de Fútbol en Manzanera. Los efectivos eran bastante escasos y Lauro (el Boss) me convocó para dicho encuentro. Acudí así a mi primera concentración (ya hablaremos de ellas otro día) y a mi primer partido con el Mosqueruela. Al llegar a Manzanera hubo dudas de donde alinerame, si de portero o de jugador de campo. Al final se decidió que saliera de interior derecha. ¡Madre mía, que "jartá" de correr!. Parecía un pato loco. Arriba, abajo, otra vez arriba. Así corriendo la banda iba pasando el partido hasta que ¡zas! primer jarro de agua fría: Gol de Manzanera. "No pasa nada", nos dijimos. Pero sí que pasaba. Aquello no funcionaba de ninguna de las maneras. Mientras, yo a lo mío. A correr. Y en una de esas carreras, y gracias al "mullido" campo en el que jugábamos, pillé un socavón (por qué aquello no era un agujero) y tobillo torcido. Renqueando aún ví como nos metían un segundo gol, y como ya no podía correr (que fue lo único que hice durante el encuentro, pues apenas recuerdo el haber tocado el balón), pedí el cambio entrando en mi lugar Agustín. Y ahí acabó para mi el partido. Los otros dos goles que nos metieron ya no los ví, pues estaba en los vestuarios. Al final nos volvimos al pueblo con un resultado de sonrojo (4-0), y algunos con más pena que otros, ya que salvo Fernandico y yo que volvimos al pueblo directos, el resto se quedó a ahogar las penas en el alcohol que servían en las fiestas de Nogueruelas. ¡Benditos "Tercer tiempo"!
(Aventuras de Agosto de 1.985)

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